miércoles, 19 de septiembre de 2007

Apreciaciones de la Educación Virtual en Colombia

Hace algunos días tuve la oportunidad de asistir al seminario sobre experiencias de e-learning en el mundo. La convocatoria realizada por el Ministerio de Educación Nacional de Colombia convoco a académicos, directivos y personas cercanas a la educación. Los invitados, personas de diferentes nacionalidades como Franceses, Alemanes, Norteamericanos, Brasileños, Canadienses y Chilenos, dedicaron durante tres días en la Biblioteca “Virgilio Barco Vargas” de la Ciudad de Bogotá, el tiempo para contarle a los asistentes acerca de las experiencias que en diferentes instituciones de sus respectivos países, viene haciendo trámite el tema de la educación virtual.

El primero de los tres días estuvo dedicado a trabajar sobre el estado del arte de la educación virtual en el contexto europeo, el cual es complejo y lleno de componentes culturales, ideológicos, y de prospectiva, que permiten visualizar el compromiso de los países por ampliar la cobertura de la educación, el cual viene acompañado por normativas de certificación internacional que no solamente permiten que el e-learning sea una realidad, sino que compromete a los estados para que esta modalidad de educación se trabaje con calidad. Las normativas, acompañadas por todo un proceso de investigación y confrontación con el entorno socio-económico, dan cuenta de los avances a los cuales llegan sociedades que dedican esfuerzos intelectuales y recursos económicos para hacer de la educación virtual un escenario posible en el futuro cercano. Cabe anotar que sigue siendo una modalidad a la cual le apuntan ciertas instituciones que la ven como una alternativa que permite disminuir costos por administración de espacios físicos, pero que tienen muy en claro que dicha disminución no podrá efectuarse a costa de sacrificar el salario de los docentes, y por ende las modalidades de contratación que realizan muchas instituciones educativas.

Las experiencias de las instituciones educativas y de los expertos convocaron a gran cantidad de asistentes durante el segundo y el tercer día. Los auditorios, totalmente abarrotados, dieron cuenta que el tema es totalmente pertinente. Desentonó la presentación del Ministerio, en cabeza de la Dra. Cecilia María Vélez White, que como siempre, mostro su falta de conocimiento al confundir educación a distancia con educación virtual. Una presentación que solo da cuenta de cifras para mostrar cobertura educativa en el gobierno del Dr. Alvaro Uribe Vélez no llenó las expectativas que teníamos algunos asistentes al evento. Personalmente creo que lo más importante de dicha intervención fue reconocer que en Colombia no existen especialistas en el tema de e-learning, y que será una tarea del Ministerio de Educación Nacional formarlos para que dicha dependencia del gobierno nacional pueda desarrollar una mejor gestión y acompañamiento. Queda entonces la duda acerca de cómo se evalúa en las diferentes salas del Conaces los programas para la obtención del registro calificado en esa modalidad. ¿Será que el ministerio ha sido demasiado generoso, o por el contrario muy restrictivo al otorgar o negar según sea el caso, registros calificados a programas con modalidad virtual? La controversia queda planteada; habrá que preguntar a las instituciones de educación superior que tienen programas virtuales, acerca de qué tipo de gestión desarrollaron los pares académicos que en su momento fueron a evaluar el programa.

El evento permitió a algunos expertos mostrar elementos que vienen incorporando, en lo que algunos conocemos como internet 2.0. Redes de colaboración social, blogs, foros, y en general tendencias de una web con la cual se puede construir conocimiento a través de conceptos y herramientas que han venido madurando, fueron los temas introductorios para dejar en el ambiente que internet no es solo una red únicamente para bajar música, chatear, y jugar; internet se convierte en una herramienta innovadora para los que estamos vinculados a procesos educativos, ya que cuenta con infinidad de recursos que nos permite ampliar la didáctica y las metodologías en función de romper con el modelo transmisionista que ha hecho carrera en la educación tradicional.

Resultó impactante conocer el punto de vista del Dr. Dede de la Universidad de Harvard, al referirse a la experiencia que dicha institución tiene con el tema de la educación virtual. Comenta que luego de realizar muchos experimentos concluyeron que la modalidad de educación presencial, asistida con herramientas de educación virtual (B-learning) les dio mejores resultados debido a que el ser humano es un ser social que tiene la posibilidad de relacionarse. Los jóvenes de ahora, mucho más que en épocas pasadas, no se aíslan, y por eso la educación virtual debe pensarse en función de la interacción social. La apreciación del Dr. Dede me pone a pensar acerca de la edad en la cual los estudiantes ingresan a la educación superior, el caso Colombiano, donde vemos “niños”, aún de quince años, debutando en carreras que no logran comprender, y que en muchos casos no están seguros de estar cursando. La connotación de una sociedad Colombiana, socialmente activa, donde la interacción es permanente debería ser un punto a reflexionar seriamente. Algunos padres de familia podrían ver la educación virtual como una modalidad no factible en el proyecto de vida de su propia familia, ya que culturalmente no están preparados para asumir el e-learning. Tal vez un punto relevante podría entrar en discusión y sería acerca del aprovechamiento del tiempo por parte de los jóvenes al enfrentarse a la educación virtual. Muchos padres de familia estarían preocupados e inquietos tratando de conocer que hace su hijo en un tiempo no controlado tradicionalmente, ya que la educación virtual permite romper con la linealidad del tiempo, en cuanto a asistencia a clase se refiere. Se incorpora entonces un elemento importante y es la confianza en su propio hijo. La pregunta que surge irremediablemente será: ¿Es suficientemente maduro ese joven para asumir el reto que impone la virtualidad? Se me ocurre una que pondría a pensar a más de una padre de familia: ¿Quién podrá dar cuenta y razón de las actividades que realiza ese estudiante cuando no está estudiando, ya que no sería motivo de control por parte de sus pares o de la institución educativa en la cual esta matriculado?

El seminario, y las experiencias de los expertos dejan una cantidad de interrogantes acerca de si es el momento para impulsar la educación virtual en Colombia. Desde mi perspectiva no es solamente por el ideal de un gobierno de lograr mayor cobertura en la educación, ni por “bajar” costos lo que permitiría crecer en la modalidad; lo realmente importante es que las nuevas mediaciones permiten a los actores reflexionar acerca de la efectividad. Queda claro, y así lo demuestran estudios, que la educación virtual es de igual o mejor calidad inclusive que la educación presencial. Finalmente, más que e-learning o b-learning, veo una posibilidad muy grande para que instituciones educativas, docentes y directivas reflexionen acerca de las mediaciones pedagógicas que ofrece la web 2.0. Es tiempo que el docente modernice sus estructuras, y se coloque a la vanguardia en temas de didáctica y pedagogía activa.