domingo, 7 de octubre de 2007

La actualización Tecnológica de los maestros vinculados a la Educación Superior

Hace algún tiempo una señora muy querida, ya entrada en años y contemporánea y amiga de mi mamá me decía: “Afortunadamente nunca he tenido que ver con computadores ni nada parecido”. El comentario surgió una vez que mencioné que mi llegada tarde se debía a que había tenido algunos contratiempos con un equipo, y que debía dejarlo listo antes de poder salir de la oficina. En ese preciso instante que aquella señora pronunció ese comentario, surgió en mí una maliciosa idea de profundizar sobre aquel aspecto, y puntualmente le pregunte: ¿Tienes cuenta en algún banco? Ella muy diligentemente me dijo: Claro que si, ¿cómo crees que me pagan la pensión? Interpele el cuestionamiento con otra pregunta: ¿Te pagan entonces por ventanilla? Ella me dijo, y en tono de cuestionamiento: ¿Cómo crees que me voy a aguantar semejante fila todos los meses? Le dije: ¿y entonces? Me respondió lo que finalmente sospechaba; voy al cajero automático y retiro el dinero. A manera de sorna, obviamente con todo el respeto por esa fabulosa mujer le dije: ¿Qué crees que es un cajero automático? Ella me miro fijamente como si no entendiera la pregunta y le dije: “niña, pues un computador”.

La vida moderna, el avance de la tecnología y los requerimientos que dichos avances nos proponen, generan un compromiso de actualización permanente. Una persona común y corriente como la de la historia, y que finalmente con los años que tiene y con la actividad de ama de casa, seguramente no le interesará que pasa con la tecnología. La otra cara de la moneda, muestra a un maestro vinculado a la educación superior, con toda la responsabilidad de impone una actividad de formación de profesionales con competencias para asumir los retos de su profesión, y que debe generar una apertura en sus discípulos frente a temas tecnológicos, hace de él un animador permanente y un ejemplo a seguir. Este maestro debe incorporar competencias mínimas en aspectos tecnológicos, que den cuenta de la incorporación de herramientas informáticas y telemáticas para dinamizar la didáctica en función de lograr mejores resultados al momento de asesorar y compartir con sus propios estudiantes. Si este maestro no cuenta con los mínimos conocimientos, estará en clara desventaja con un estudiante que en la actualidad, y casi de manera natural, incorpora la tecnología como un aspecto cultural sin mayores dificultades.

El paradigma de hace diez o quince años en temas informáticos para un profesor universitario que no tuviera como profesión la ingeniería de Sistemas y afines, hacía referencia al conocimiento mínimo acerca de aplicaciones de ofimática. Algo de conocimiento acerca de comandos para copiar, pegar, borrar, hacer backup, formatear un disquete, en otros, cuando nos referimos al sistema operativo, y a aplicaciones como procesadores de palabra, hojas de cálculo y presentadores de dispositivas, era el universo del conocimiento que un maestro “avanzado” generalmente tenía. Con el transcurso del tiempo, y de acuerdo a los avances gráficos, en sistemas operativos, en aplicaciones, en redes y comunicación de datos, los conocimientos fueron haciéndose mucho más amplios, y aquellos docentes que habían iniciado su proceso de incorporación de elementos tecnológicos a su actividad docente, empezaron a desarrollar propuestas para las instituciones educativas en función de mejorar las condiciones tecnológicas. Para los profesores que no habían incorporado estos conocimientos a su vida personal, y mucho menos a la docencia, el tema tecnológico fue generando un abismo que se refleja en el tradicionalismo, en estructuras obsoletas como el modelo transmisionista, y en general, viejas y pasadas metodologías que no aportan a los nuevos requerimientos de la academia.

El ingreso de internet en la vida de los docentes que asumen la tecnología como una herramienta válida, marca un avance totalmente revolucionario en los procesos académicos. Estamos hablando de la red de redes; de la red que una vez sirvió para fines totalmente militares. Internet es ahora algo diferente; un espacio de encuentro para la culturas, un modelo de acercamiento entre pueblos, en la cual convergen diversas posiciones, diversos fines; buenos y malos. La red como la conocemos en la actualidad ha venido cambiando, inicialmente con contenidos planos y páginas totalmente rígidas y esquemáticas, a contenidos dinámicos. En un comienzo la red, para las personas menos versadas en el tema, sirvió para acercar a través de herramientas como el correo electrónico, los chats a través de teclado, de herramientas para intercambiar música. En ese momento, muchos docentes, de los que se podría llamar de “avanzada”, empezaron a hacer posible lo que por años fue una utopía: Integrar los conocimientos que ya traían en informática con la posibilidad de montar contenidos en la web. Al principio en “servidores gratuitos”, los cuales no ofrecían muchos recursos, pero que para muchos de ellos se convirtió en la descentralización del curso presencial, y en el desarrollo de mejores competencias, no solo en informática sino en telemática. Para los profesores que para ese momento no habían incorporado los mínimos conocimientos en informática y mucho menos en telemática, el desequilibrio entre nuevas herramientas pedagógicas y tecnología se hacía mucho más evidente. A partir de este momento empezó a ser notorio las diferencias entre un docente con mentalidad de avanzada en temas de tecnología, y el docente que a través de tiza y tablero seguía regentando la cátedra.

El desarrollo de nuevas herramientas informáticas, la accesibilidad a internet a través de diversas fuentes, la posibilidad de interactuar con personas en vivo y en directo a través de chats con cámaras y sonido, los grandes desarrollos en cuanto a contenidos dinámicos para la red, y la posibilidad de conformar grandes redes sociales, hacen de internet un espacio propicio para los docentes del siglo XXI. Ningún momento como el actual permite acceder a contenidos de diversa índole; sin embargo, nuestro reto, como docentes y maestros de las nuevas generaciones, está en formar para la identificación de contenidos valiosos, ya que internet no solamente contiene información importante, también encontramos páginas que desorientan y desinforman.

El docente y maestro de nuevas generaciones, educador para el siglo XXI, adquiere un compromiso ineludible en cuanto a actualización se refiere. La tecnología se convertirá en un apoyo para orientar las metodologías activas que se imponen sobre los viejos modelos transmisionistas. Los profesores sin los más mínimos conocimientos, ya no solo en informática básica, sino en herramientas telemáticas, ingles avanzado, herramientas para diseño de material didáctico en versiones recientes, empezarán a volverse un lastre para las instituciones de educación superior que vienen haciendo esfuerzos para incorporar nuevas tecnologías en su quehacer permanente.

El rezago tecnológico de muchos profesores coloca a varias instituciones educativas en la disyuntiva de renovar contratos para semestres subsiguientes. Manifiestan en algunos casos, que pese al conocimiento que posee dicho académico en lo disciplinar específico de su profesión, la dificultad de formarlo en herramientas informáticas y telemáticas es imposible, debido a la posición que asume frente a la tecnología; generalmente de rechazo y desconfianza.

Finalmente, la formación y actualización docente no es exclusiva de la institución educativa que contrata al académico, la responsabilidad es compartida. El éxito de la actualización radica en la posición que asuma esta persona frente al tema tecnológico. Los espacios para interactuar con el estudiante están a la orden del día, las herramientas para diseñar material educativo se pueden encontrar en toda la red. No hay excusas para no utilizar la tecnología, ya que inclusive el software libre se nutre de diversas aplicaciones y programas para nuestro beneficio y el de nuestros estudiantes. La decisión está en usted: Ser maestro y docente de avanzada, o ser un simple profesor al cual el tema de la tecnología lo atropella.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Apreciaciones de la Educación Virtual en Colombia

Hace algunos días tuve la oportunidad de asistir al seminario sobre experiencias de e-learning en el mundo. La convocatoria realizada por el Ministerio de Educación Nacional de Colombia convoco a académicos, directivos y personas cercanas a la educación. Los invitados, personas de diferentes nacionalidades como Franceses, Alemanes, Norteamericanos, Brasileños, Canadienses y Chilenos, dedicaron durante tres días en la Biblioteca “Virgilio Barco Vargas” de la Ciudad de Bogotá, el tiempo para contarle a los asistentes acerca de las experiencias que en diferentes instituciones de sus respectivos países, viene haciendo trámite el tema de la educación virtual.

El primero de los tres días estuvo dedicado a trabajar sobre el estado del arte de la educación virtual en el contexto europeo, el cual es complejo y lleno de componentes culturales, ideológicos, y de prospectiva, que permiten visualizar el compromiso de los países por ampliar la cobertura de la educación, el cual viene acompañado por normativas de certificación internacional que no solamente permiten que el e-learning sea una realidad, sino que compromete a los estados para que esta modalidad de educación se trabaje con calidad. Las normativas, acompañadas por todo un proceso de investigación y confrontación con el entorno socio-económico, dan cuenta de los avances a los cuales llegan sociedades que dedican esfuerzos intelectuales y recursos económicos para hacer de la educación virtual un escenario posible en el futuro cercano. Cabe anotar que sigue siendo una modalidad a la cual le apuntan ciertas instituciones que la ven como una alternativa que permite disminuir costos por administración de espacios físicos, pero que tienen muy en claro que dicha disminución no podrá efectuarse a costa de sacrificar el salario de los docentes, y por ende las modalidades de contratación que realizan muchas instituciones educativas.

Las experiencias de las instituciones educativas y de los expertos convocaron a gran cantidad de asistentes durante el segundo y el tercer día. Los auditorios, totalmente abarrotados, dieron cuenta que el tema es totalmente pertinente. Desentonó la presentación del Ministerio, en cabeza de la Dra. Cecilia María Vélez White, que como siempre, mostro su falta de conocimiento al confundir educación a distancia con educación virtual. Una presentación que solo da cuenta de cifras para mostrar cobertura educativa en el gobierno del Dr. Alvaro Uribe Vélez no llenó las expectativas que teníamos algunos asistentes al evento. Personalmente creo que lo más importante de dicha intervención fue reconocer que en Colombia no existen especialistas en el tema de e-learning, y que será una tarea del Ministerio de Educación Nacional formarlos para que dicha dependencia del gobierno nacional pueda desarrollar una mejor gestión y acompañamiento. Queda entonces la duda acerca de cómo se evalúa en las diferentes salas del Conaces los programas para la obtención del registro calificado en esa modalidad. ¿Será que el ministerio ha sido demasiado generoso, o por el contrario muy restrictivo al otorgar o negar según sea el caso, registros calificados a programas con modalidad virtual? La controversia queda planteada; habrá que preguntar a las instituciones de educación superior que tienen programas virtuales, acerca de qué tipo de gestión desarrollaron los pares académicos que en su momento fueron a evaluar el programa.

El evento permitió a algunos expertos mostrar elementos que vienen incorporando, en lo que algunos conocemos como internet 2.0. Redes de colaboración social, blogs, foros, y en general tendencias de una web con la cual se puede construir conocimiento a través de conceptos y herramientas que han venido madurando, fueron los temas introductorios para dejar en el ambiente que internet no es solo una red únicamente para bajar música, chatear, y jugar; internet se convierte en una herramienta innovadora para los que estamos vinculados a procesos educativos, ya que cuenta con infinidad de recursos que nos permite ampliar la didáctica y las metodologías en función de romper con el modelo transmisionista que ha hecho carrera en la educación tradicional.

Resultó impactante conocer el punto de vista del Dr. Dede de la Universidad de Harvard, al referirse a la experiencia que dicha institución tiene con el tema de la educación virtual. Comenta que luego de realizar muchos experimentos concluyeron que la modalidad de educación presencial, asistida con herramientas de educación virtual (B-learning) les dio mejores resultados debido a que el ser humano es un ser social que tiene la posibilidad de relacionarse. Los jóvenes de ahora, mucho más que en épocas pasadas, no se aíslan, y por eso la educación virtual debe pensarse en función de la interacción social. La apreciación del Dr. Dede me pone a pensar acerca de la edad en la cual los estudiantes ingresan a la educación superior, el caso Colombiano, donde vemos “niños”, aún de quince años, debutando en carreras que no logran comprender, y que en muchos casos no están seguros de estar cursando. La connotación de una sociedad Colombiana, socialmente activa, donde la interacción es permanente debería ser un punto a reflexionar seriamente. Algunos padres de familia podrían ver la educación virtual como una modalidad no factible en el proyecto de vida de su propia familia, ya que culturalmente no están preparados para asumir el e-learning. Tal vez un punto relevante podría entrar en discusión y sería acerca del aprovechamiento del tiempo por parte de los jóvenes al enfrentarse a la educación virtual. Muchos padres de familia estarían preocupados e inquietos tratando de conocer que hace su hijo en un tiempo no controlado tradicionalmente, ya que la educación virtual permite romper con la linealidad del tiempo, en cuanto a asistencia a clase se refiere. Se incorpora entonces un elemento importante y es la confianza en su propio hijo. La pregunta que surge irremediablemente será: ¿Es suficientemente maduro ese joven para asumir el reto que impone la virtualidad? Se me ocurre una que pondría a pensar a más de una padre de familia: ¿Quién podrá dar cuenta y razón de las actividades que realiza ese estudiante cuando no está estudiando, ya que no sería motivo de control por parte de sus pares o de la institución educativa en la cual esta matriculado?

El seminario, y las experiencias de los expertos dejan una cantidad de interrogantes acerca de si es el momento para impulsar la educación virtual en Colombia. Desde mi perspectiva no es solamente por el ideal de un gobierno de lograr mayor cobertura en la educación, ni por “bajar” costos lo que permitiría crecer en la modalidad; lo realmente importante es que las nuevas mediaciones permiten a los actores reflexionar acerca de la efectividad. Queda claro, y así lo demuestran estudios, que la educación virtual es de igual o mejor calidad inclusive que la educación presencial. Finalmente, más que e-learning o b-learning, veo una posibilidad muy grande para que instituciones educativas, docentes y directivas reflexionen acerca de las mediaciones pedagógicas que ofrece la web 2.0. Es tiempo que el docente modernice sus estructuras, y se coloque a la vanguardia en temas de didáctica y pedagogía activa.